jueves, 11 de octubre de 2012

Mar Montoro, presentadora de La Mar de Noches: “Soy de las pocas locutoras que quedan en la cantera de de Los 40 Principales”


Mar Montoro nació el 10 de agosto de 1977 en Madrid. Empezó a trabajar con 14 años en los 40 Principales de Sevilla en 1992. En 1998 se trasladó a los estudios centrales de Los 40 en Madrid, donde empezó en 2000 con La Mar de Noches, germen de su actual programa. Posteriormente se incorporó a Anda ya hasta septiembre de 2010 que comenzó de nuevo con La Mar de Noches. Dedica su tiempo libre a montar en moto, a sus animales, a sus amigos y a cualquier actividad que tenga que ver con el tiempo libre.

Pregunta: ¿Qué le lleva a una auxiliar de veterinaria al, a veces, despiadado mundo de los medios de comunicación?
Respuesta: Fácil. Primero fue la radio y luego auxiliar de veterinaria. La realidad es que  ser veterinaria fue mi primera alternativa, pero la radio se cruzó en mi camino. Cuando más o menos me asenté profesionalmente, estudié ATV.


P. Sus andanzas por la radio comenzaron en el ’92, ¿cómo consiguió ese primer trabajo en la radio siendo tan joven? ¿Cuál era su función en esos primeros años?
R. Estaba estudiando 8º de EGB, cuando me presenté a un casting de televisión en el que fui la seleccionada. A raíz de ese programa, el director de 40 Principales Sevilla se puso en contacto con mis padres para ofrecerme formarme como locutora de radio. Soy de las pocas locutoras que quedan de la cantera de Los 40 Principales.

P. Cuando empezó en Anda ya, tuvo que ponerse al frente de las pruebas de novios, ¿cómo recuerda la primera prueba que hizo?
R. Pues la primera vez, la sensación fue extraña. Nunca eres tan consciente de lo fácil que es seducir a un hombre como en esa primera vez. Ahora es algo más mecánico, pero no por ello menos emocionante. Nunca sabes quién está al otro lado del teléfono y por dónde te va a salir, pero siempre pienso que le debo fidelidad a la novia que encarga la prueba. Trato de darle todas las  vueltas posibles, tanto si el chico cae como si no, para que la novia pueda quedarse tranquila.

P. Con el tiempo han ido apareciendo nuevas versiones de la prueba de novios como la de la Stripper o la llamada del predictor, ¿cuál le gusta más hacer? ¿Por qué?
R. Me parece muy divertida la prueba de la stripper. Más que nada, porque no siempre se pone en juego la relación. A veces se trata de chicos solteros vacilones con los amigos, pero que, a la hora de la verdad, se lo hacen todo encima. Dejo volar mi imaginación y disfruto mucho siendo consciente de que el chico se quedará con la miel en los labios (risas).
P. ¿Se ha sentido incomoda alguna  vez haciendo alguna de las pruebas?
R. Muchísimas veces. Empatizo mucho con las chicas que me las encargan y es doloroso saber que mientras su chico está picando el anzuelo, ella está escuchando al otro lado del teléfono y sufriendo.

P. ¿Por qué tienen tanta demanda estas pruebas?
R. Porque el ser humano es muy infiel.

P. Cambiando un poco de tema, La Mar de Noches tuvo una primera etapa en el año 2000 hasta 2003, ¿en qué se diferencia del programa actual?
R. Pues La Mar de Noches de ahora es un programa de sexo. El de antes era un programa de problemas comunes entre los jóvenes.

P. A La Mar de Noches llaman todo tipo de personas y exponen sus problemas como si se lo contasen a la mejor de sus amigas, ¿cómo consigue que sea así?
R. Cada llamada es especial. No hay secreto para que te consideren su amiga, sólo tienes que serlo.

P. A principios de este año, convocó un concurso para hacerse un tatuaje igual que el de algún marnochero, ¿cómo surgió esta idea?
R. Me gustan los tatuajes y  me gustan los compromisos. Me pareció un bonito gesto con mis marnocheros, una bonita forma de mostrar mi compromiso con ellos y un reto personal.

P. Finalmente, se hizo el tatuaje y se quedó a pasar la noche en el estudio por tu audiencia, ¿cree que en el mundo de la tele y de la radio vale el “todo por el todo” a la hora de conseguir más audiencia?
R. No debería ser así, pero sobretodo en el mundo de la TV hay mucho de eso últimamente. Creo que en la radio no sucede lo mismo. En mi programa tratamos de dar educación sexual a la vez que nos divertimos. Si eso da audiencia, será fantástico, si no al menos lo habremos pasado bien. 



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