Mar Montoro
nació el 10 de agosto de 1977 en Madrid. Empezó a trabajar con 14 años en los
40 Principales de Sevilla en 1992. En 1998 se trasladó a los estudios centrales
de Los 40 en Madrid, donde empezó en 2000 con La Mar de Noches, germen de su actual
programa. Posteriormente se incorporó a Anda
ya hasta septiembre de 2010 que comenzó de nuevo con La Mar de Noches. Dedica su tiempo libre a
montar en moto, a sus animales, a sus amigos y a cualquier actividad que tenga
que ver con el tiempo libre.
Pregunta: ¿Qué le lleva a una auxiliar de
veterinaria al, a veces, despiadado mundo de los medios de comunicación?
Respuesta: Fácil.
Primero fue la radio y luego auxiliar de veterinaria. La realidad es que ser veterinaria fue mi primera alternativa,
pero la radio se cruzó en mi camino. Cuando más o menos me asenté
profesionalmente, estudié ATV.
P. Sus andanzas por la radio comenzaron en el ’92,
¿cómo consiguió ese primer trabajo en la radio siendo tan joven? ¿Cuál era su función
en esos primeros años?
R. Estaba estudiando
8º de EGB, cuando me presenté a un casting de televisión en el que fui la
seleccionada. A raíz de ese programa, el director de 40 Principales Sevilla se
puso en contacto con mis padres para ofrecerme formarme como locutora de radio.
Soy de las pocas locutoras que quedan de la cantera de Los 40 Principales.
P. Cuando empezó en Anda ya, tuvo que ponerse al frente de las pruebas de novios, ¿cómo
recuerda la primera prueba que hizo?
R. Pues la primera
vez, la sensación fue extraña. Nunca eres tan consciente de lo fácil que es
seducir a un hombre como en esa primera vez. Ahora es algo más mecánico, pero
no por ello menos emocionante. Nunca sabes quién está al otro lado del teléfono
y por dónde te va a salir, pero siempre pienso que le debo fidelidad a la novia
que encarga la prueba. Trato de darle todas las
vueltas posibles, tanto si el chico cae como si no, para que la novia
pueda quedarse tranquila.
P. Con el tiempo han ido apareciendo nuevas
versiones de la prueba de novios como la de la Stripper
o la llamada del predictor, ¿cuál le gusta más hacer? ¿Por qué?
R. Me parece muy
divertida la prueba de la stripper.
Más que nada, porque no siempre se pone en juego la relación. A veces se trata
de chicos solteros vacilones con los amigos, pero que, a la hora de la verdad,
se lo hacen todo encima. Dejo volar mi imaginación y disfruto mucho siendo
consciente de que el chico se quedará con la miel en los labios (risas).
P. ¿Se ha sentido incomoda alguna vez haciendo alguna de las pruebas?
R. Muchísimas veces.
Empatizo mucho con las chicas que me las encargan y es doloroso saber que
mientras su chico está picando el anzuelo, ella está escuchando al otro lado
del teléfono y sufriendo.
P. ¿Por qué tienen tanta demanda estas pruebas?
R. Porque el ser
humano es muy infiel.
P. Cambiando un poco de tema, La Mar de Noches tuvo una primera etapa en el
año 2000 hasta 2003, ¿en qué se diferencia del programa actual?
R. Pues La Mar de Noches de ahora es un programa de
sexo. El de antes era un programa de problemas comunes entre los jóvenes.
P. A La Mar de Noches llaman todo tipo de personas
y exponen sus problemas como si se lo contasen a la mejor de sus amigas, ¿cómo
consigue que sea así?
R. Cada llamada es
especial. No hay secreto para que te consideren su amiga, sólo tienes que
serlo.
P. A principios de este año, convocó un concurso
para hacerse un tatuaje igual que el de algún marnochero, ¿cómo surgió esta idea?
R. Me gustan los
tatuajes y me gustan los compromisos. Me
pareció un bonito gesto con mis marnocheros,
una bonita forma de mostrar mi compromiso con ellos y un reto personal.
P. Finalmente, se hizo el tatuaje y se quedó a pasar
la noche en el estudio por tu audiencia, ¿cree que en el mundo de la tele y de
la radio vale el “todo por el todo” a la hora de conseguir más audiencia?
R. No debería ser así,
pero sobretodo en el mundo de la TV
hay mucho de eso últimamente. Creo que en la radio no sucede lo mismo. En mi
programa tratamos de dar educación sexual a la vez que nos divertimos. Si eso
da audiencia, será fantástico, si no al menos lo habremos pasado bien.
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