Había numerosas justificaciones, aunque de dudosa veracidad para la invasión de Irak en 2003 por parte de los gobiernos norteamericano y británico y la colaboración del gobierno de España.
Entre estos alegatos, el más destacado fue la búsqueda y eliminación de armas de destrucción masiva y el deseo internacional de hacer de Oriente Medio un lugar más seguro.
Durante los ocho años que duró la guerra, no se encontró ningún indicio de la existencia de armas de destrucción masiva, dejando en evidencia los argumentos para la invasión ideada por George Bush.
La guerra de Irak siempre tuvo un tinte económico muy importante. Irak tiene la segunda reserva mundial de petróleo en su subsuelo y la invasión del territorio tenía como objetivo un nuevo gobierno local más afín a los países occidentales, lo que daría grandes oportunidades a la industria petrolera de EE. UU.
A través de este archivo por entregas, veremos cuál era el contexto histórico que se daba en 2003, cómo funcionaba la campaña del "no a la guerra" y las consecuencias políticas y sociales de la campaña en España. Además hemos incluido la entrevista a Juan Antonio López Uralde, ex director de Greenpeace España (ONG promotora de la campaña) que dio su opinión sobre el tema.
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