sábado, 29 de diciembre de 2012

I: Contexto social e histórico de la Campaña "No a la guerra 2003"

El primer combate al que Irak debe hacer frente se produce en 1967 con la llamada Guerra de los Seis Días, en la que Egipto, Siria e Irak son derrotados por los israelitas. La posición de Irak quedó muy dañada después de esta guerra. 



Entre el 17 y 30 de julio de 1968, se produjo un nuevo golpe de estado, donde el Consejo de Mando de la Revolución (CMR) nombró como presidente de la República y del mismo CMR al general Ahmad Hassan al-Bark. Y la vicepresidencia del CMR a Sadam Hussein. La mayoría de los integrantes de este nuevo gobierno representaban a un duro núcleo de oficiales del Ejército. Durante diez años este presidente llevará a cabo una etapa de relativa estabilidad interna en Irak.

Pese a ello, entre finales de 1968 y 1970, el Partido Democrático de Kurdistán se alzó y acusó al nuevo régimen de no respetar los acuerdos firmados en 1966, donde se reconocía en la Constitución los derechos nacionales de los kurdos. En marzo de 1970, el líder kurdo, Molá Mustafá Barzani, firmó un acuerdo por el cual cinco ministros del Gobierno deberían ser kurdos.

En este mismo año, en un intentó de ampliar el apoyo al régimen, Irak comenzó un acercamiento con la URSS. Sadam Hussein viajó a Moscú, y en 1972, Irak y la URSS firmarían un acuerdo de cooperación y amistad. Con esta maniobra el régimen obtuvo el apoyo del Partido Democrático de Kurdistán (PDK) y el de los comunistas iraquís del Partido Comunista Iraquí (PCI). El apoyo de los comunistas creció cuando, en junio de 1972, el Gobierno nacionalizó la Irak Petroleom Company (IPC). Estos movimientos llevó a que en 1973 el PDK y el PCI formaran el Frente Nacional Progresista.

Al mismo tiempo que Irak consolidaba las relaciones con la URSS, lo hace con Occidente.  También participó en la guerra del Yom Kippur, apoyando a las corrientes extremistas árabes y palestinas. Estableció acuerdos de cooperación en materia de seguridad del Golfo con Arabia Saudita.

La estabilidad política de esta época se reforzó con el aumento de las rentas del petróleo, gracias a la subida del precio desde 1973 y a la nacionalización de la IPC.  

El 16 de julio de 1979 el presidente Ahmad Hassan al-Bark presenta su dimisión. Le sustituye su vicepresidente Sadam Hussein, el cual se convertirá en el hombre fuerte de la República de Irak y comenzará un proceso de concentración de poder que durará hasta su derrocamiento por parte de EEUU en 2003. A partir de entonces la oposición queda marginada, y solamente podía aspirar a frágiles alianzas y siempre en el exilio.

Sadam Hussein


Cuando Sadam Hussein llega al poder Oriente Medio se encuentra en un momento crítico. La situación de Irán caminaba hacía la crisis final. En 1979, la revolución islámica capitaneada por el ayatollah Khomeyni triunfa. En marzo de ese año se instaura la República Islámica de Irán, poniendo fin a la presencia de occidente en el país. El Consejo de la Revolución nacionalizó las principales industrias, la banca y las compañías de seguros del país. Aprobándose en referéndum la Constitución del régimen islámico y Khomeyni obtuvo el poder. Esto puso en guardia a Occidente, especialmente a EEUU, las monarquías del Golfo y la URSS. Los EEUU perdieron con la revolución islámica ya que por un lado, perdían las facilidades para espiar a la URSS y, por otro, el control de una importante zona petrolera. La URSS, por su lado, veía con preocupación el discurso de los dirigentes iraníes, crítico tanto con el capitalismo como con el comunismo. Este discurso era peligroso ya que podía tener un efecto contaminante y de desestabilización en las repúblicas islámicas de la URSS.


En medio de esta inestable situación, Sadam Hussein ve la oportunidad de consolidar su poder en Irak y con
vertirse en el nuevo hombre fuerte del Golfo. No le fue difícil buscar intereses para unirse en una guerra contra Irán.


El 17 de septiembre de 1980, el régimen iraquí declara nulo el Acuerdo de Argel, aquel por el que se delimitan las fronteras entre Irak e Irán, firmado en 1975 por el presidente Ahmad Hassan al-Bark. En esta anulación Irak reclamaba la totalidad de la desembocadura del Shat el-Arab, pero en realidad se buscaba el debilitamiento del régimen de Teherán.  Cinco días después, el 21 de septiembre, el ejército iraquí lanza una ofensiva contra la frontera de Irán.  

Irak ponía soldados y un cuerpo de élite, la Guardia Republicana, las monarquías del Golfo ponían el dinero necesario para financiar la guerra, los EEUU y países europeos las armas y la información sobre Irán. La URSS por su lado, continuaría con el suministro militar a Irak.  El resultado de estos ocho años de guerra fueron un millón de muertos, ningún avance territorial y la práctica destrucción de la economía en ambos países. En el mes de junio de 1987, Irán aceptó los términos del alto al fuego.

El proceso de industrialización iraquí estuvo relacionado con una base mineral (petróleo), lo que le proporcionará una evolución muy similar a la del resto de los estados exportadores de petróleo del Golfo. Al principio de los años 80, el sector público prácticamente monopolizaba las grandes empresas estratégicas y el comercio exterior. La intensa reforma agraria que se puso en marcha en los años 70 se abandonó, desapareciendo en 1978 muchas granjas colectivas y cooperativas agrarias.  

Se promulga en 1983 una ley donde se permite el arrendamiento privado de todas las tierras estatales sin límite de extensión. Después de la guerra con Irán, en 1983,  se inicia una privatización más intensa, sobre todo en la agricultura. Esta implica la venta de grandes granjas avícolas, industrias lácteas y de la pesca, así como industrias de alimentos, textiles, materiales para la construcción, transportes y servicios. Con esto, el Estado se desembarazó de las industrias menores para centrarse en los grandes proyectos estratégicos (hierro, acero, armas, petroquímicas e ingenierías), favorecidos por el bajo coste de la energía. El Estado ha continuado manteniendo el control de la economía y la sociedad a través de su monopolio en la utilización de los ingresos derivados del petróleo, ya que es la responsable del 60% del PIB del país.

Los sindicatos, en 1987, fueron disueltos. Los trabajadores de las empresas públicas pasaron a ser empleados de la Administración Pública. Al final de los 80 y principios de los 90 el Estado continuó la política de inversiones industriales y militares a gran escala, en un momento donde los precios del petróleo eran relativamente bajos, y además debían asumir todavía las reparaciones de la guerra y el gasto social. Esto provocó una escasez en las dividas y un deterioro de la economía.

Pasada la guerra, el Estado de Irak se encuentra en una situación de ruina técnica. A los costes de la guerra se le debe añadir una disminución dramática de los rendimientos del petróleo, pese a ello, Sadam Hussein intentó una homologación del régimen con una limitada liberalización de la política. En 1998, el presidente promete una amnistía política, el respeto de los derechos humanos y la autorización para la formación de los partidos políticos. Estas promesas se llevaron a elecciones en 1989, pero solo se presentaron candidatos independientes.

En 1990 se legalizó a Unión Patriótica del Kurdistán (UPC). Sadam Hussein pensó en pasar factura a aquellos que se beneficiaron de su esfuerzo militar contra la guerra de Irán. Primero, pidió a los países productores una reducción de la producción de petróleo y así subir el precio del barril; y segundo, pidió a las monarquías del Golfo la condonación de la deuda de guerra. Pero Sadam, amenazó con no reconocer la independencia de Kuwait y anexionarse al territorio si no se llevaban a cabo sus peticiones. Los países productores no hicieron caso y aumentaron la producción de crudo, perjudicando la economía iraquí.

El 2 de agosto de 1990, Irak cumplió sus promesas e invadió y ocupó Kuwait. Ese mismo día las Naciones Unidas, a través de la resolución 660 del Consejo de Seguridad, exigieron la retirada de Iraq y posteriormente impusieron amplias sanciones. En noviembre el Consejo de Seguridad fijó el 15 de enero de 1991 como plazo final para que Irak cumpliese  las 11 resoluciones emitidas sobre aspectos de la situación entre Iraq y Kuwait. Al vencimiento del plazo, las fuerzas de coalición alidadas liderada por EEUU y bajo mandato de las Naciones Unidas iniciaron ataques contra Irak, provocando lo que se conoce como la Guerra del Golfo. El ataque continúa hasta febrero que se logra la retirada de las fuerzas iraquíes en Kuwait.

En abril de 1991, el Consejo de Seguridad establece las condiciones para cesar el fuego, exigiendo que Irak y Kuwait respeten las fronteras, tomando medidas sobre la indemnización de los daños causados por la guerra y la destrucción de armas químicas, biológicas y misiles balísticos de largo alcance. Además estableció un bloqueo económico para presionar al país. En mayo, el Consejo de Seguridad aprueba un sistema de flexibilización que consiste en exportar petróleo iraquí, siendo sus beneficios destinados a la compra de alimentos, medicinas y otras materias básicas para la población civil. Se hizo oficial en abril de 1995, cuando el Consejo de Seguridad autorizó a los Estados a importar petróleo y productos del petróleo por una cantidad no superior a 1.000 millones de dólares y cada 90 días.  El gobierno de Saddam Hussein se resistió a colaborar con los inspectores de la ONU a causa de las sospechas de espionaje. En 1996, comienza el programa “petróleo por alimentos”, concertado entre la ONU e Iraq.  En 2002, se introduce la lista de Revisión de Bienes y nuevos procedimientos para el tratamiento y aprobación de contratos de suministro humanitario.

Las continuas afirmaciones que llegan al Presidente de los EEUU, George W.Bush, de que Irak poseía y estaba desarrollando armas de destrucción masiva, violando el convenio de 1991. Funcionarios de los EEUU sostuvieron, de un modo interesado, que Irak representaba una urgente e inmediata amenaza para los EEUU, así como para sus intereses. Los investigadores enviados a territorio iraquí no descubrieron nada pero tenían la intuición de que iban a reanudar la producción siempre y cuando se levantan las sanciones. Algunos funcionarios alegaban que Saddam Husein y Al Qaeda habían estado cooperando.

De izq. a dcha. Tony Blair (ex Primer Ministro de Reino Unido), George Bush (ex Presidente de EEUU) y José Mª Aznar ( ex Presidente del Gobierno de España)
El Gobierno del presidente español, José María Aznar, no quería quedarse al margen de la historia. Por lo que, junto con el británico Tony Blair, ofreció su apoyo a los EEUU, participando en la formación de la coalición internacional, sumó sus esfuerzos para conseguir una resolución de Naciones Unidas.

En 2003, estos mandatarios se reunieron junto con el entonces presidente de Portugal, José Durao Barroso, en la isla Azores, para ultimar el plan de guerra contra Irak. El 22 de mayo de 2003 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó 14 a 0 a favor de la aprobación de la resolución presentada para dar el poder de gobernar a Irak y de utilizar sus recursos petroleros para la reconstrucción del país a los EEUU y Reino Unido.

 La resolución  termina con casi 13 años de sanciones económicas originalmente impuestas después de la invasión iraquí a Kuwait en 1990. La resolución aprueba que el secretario general de la ONU, envíe a un representante especial a trabajar con los administradores de los Estados Unidos y Gran Bretaña en la reconstrucción, la ayuda humanitaria y la creación de un nuevo gobierno.

Bombero desolado el 11 de marzo de 2004
Un año después, el 11 de marzo de 2004, y en víspera de las elecciones generales, España sufrió un atentado terrorista por parte de fundamentalistas islámicos que pareció consecuencia de la política exterior llevada a cabo en Oriente Medio. Este atentado, que provocó la pérdida de casi 200 civiles, originó un gran revuelo en la opinión pública.

La decisión de apoyar a EEUU rompe una línea de actuación que la política española venía siguiendo desde hacía años con Irak, que se podía considerar pro-iraquí, eso quiere decir, por un lado, España defendía una progresiva suavización se las sanciones internacionales contra Irak; y, por otro, buscaba estrechar lazos con el fin de aprovechar oportunidades económicas y comerciales.

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